miércoles, 3 de mayo de 2006

De verdades y amistades

No recuerdo con exactitud cuando fue ni a que hora cuando finalmente entendí una de mis múltiples teorías al respecto de la vida: entendí por que el hombre busca formar una familia.

Pensar que toda tu vida será exactamente igual es una falacia; seguramente recuerdas cuando eras un pequeño y tus deberes consistían en jugar con los amiguitos y en no hacer absolutamente nada hasta que llegaran papá y mamá para cuidarte por la noche. Conociste el kinder, la primaria y secundaria donde hiciste un grupo de amigos aun más grande que te acompañaba con tareas, bailables, deportes y concursos de oratoria donde te pasabas tus días y pensabas que no había más.

Y que decir de la adolescencia que te golpea apenas cuando estás acostumbrándote a ese modus vivendi de hacer la tarea y sacar dieces. Ahora surge la inquietud de ganarte un dinerito y de comprarte algunas cosas que tus padres no pueden darte. Y apenas te acostumbras un ratito cuando ya te ves en una carrera; en donde convivirás por un mayor lapso de tiempo con aun otro grupo de gentes a los que puedes o no conocer.

Más; ¿qué pasa cuando acaba la escuela? hay un fin para todo medio y cada quien tiene uno propio. Unos estudian por superarse, otros mientras se casan y algunos quizá por que no tienen nada mejor que hacer. Y mientras siguen su vida unos encuentran a su media naranja y otros siguen en el intento. Pero la verdad es que de una manera u otra; el grupo de amistades se reduce por que algunos u otros comienzan a formar una familia.

Y así la cosa ya cambia; las actividades otrora comunes se vuelven cada vez más difíciles de realizar pues la familia ya implica cierto grado de responsabilidad que no permite hacer las mismas cosas de antes con los solteros del grupo quienes aun no tienen esa razón para "sentar cabeza" y es ahí... Es ahí donde te cae el veinte y te das cuenta de por qué se busca una familia y se intenta convivir, dialogar y entregarte únicamente a una mujer o a un hombre o a los dos si es tu cochino caso.

De ahí... así de simple... tus amigos se embarcan en nuevas venturas y tu sigues siendo el mismo... que flojera tener que volver a cambiar de ambiente y de círculo de amistades; ¿valdrá la pena conseguirse esposa e hijos para poder llevarlos al parque con los de tus antigüos cuates?, ¿valdrán la pena los desvelos y dolores de cabeza cuando despierte en la madrugada o se enferme?, ¿valdrá la pena preocuparse pensando cuando estén en la prepa en donde estarán?, ¿valdrá la pena estar pendiente de si se porta bien o mal o si salió como tu o si un poco mejor?

Aun no sé, no me presionen que voy aprendiendo sobre la marcha. Pregúntenme de nuevo en algunos varios muchos quien sabe cuantos años y tal vez me caiga la respuesta como hoy lo hizo está por que hoy; hoy simplemente no la tengo...

Pensando: ah chinga, que cursi puedo ser de pronto...
Escuchando: Mis impulsos sobre ti; Aleks Syntek (versión acústica) el background perfecto

4 comentarios:

scarlett dijo...

si la verdad esta cañon tener hijos.
ahorita eso me da hasta terror!!

Geo P@n dijo...

Tampoco tengo la respuesta a ese cuestionamiento. Tampoco he podido hallar la respuesta a eso, pero igual, espero que en la marcha pueda saber la respuesta.

fredd dijo...

Tener hijos o no, eso es parte de nuestra vida si queremos que se de. Pero nadie nos quita la oportunidad de tenerlos que los mantegamos y convivamos con ellos durante nuestra vida esa elección. Casarse nace en uno, no en nadie más. Ahora la vida me hace entender que por que luches nunca será suficiente para lograr lo que tu quieres: una familia. ya que siempre existirán factores externos que influiran más que las verdaderas razones de estar en pareja. Pero eso cada uno tiene que decidirse a vivirlo o quedarse en el intento.

Jorgito dijo...

Scarlett: Y con las cosas que uno ve en la tele dan ganas hasta de quedarse encerrado!

Geo: la encontraremos... tarde o temprano.

Fredd: hermano, que te puedo decir que no podamos platicar con una cerveza bajo el Sol de Chicxulub...