jueves, 25 de mayo de 2006

El Baul de la Mosha (Episodio I)

El Baul Fantasma

Chanito era un albañil común y corriente; aunque a veces más corriente que común, pero también tenía sus puntos buenos como cualquier ser humano. Era un jefe de familia responsable pues cada sábado de raya, separaba religiosamente el dinero para sus cagüamas del domingo y le dejaba 100 pesos a su señora para el gasto; ¡que considerado era el hijo de superman!... la pobre tenía que lavar y planchar ajeno para acompletar la semana y todavía así, el energúmeno este llegaba todas las noches exigiendo su humeante plato de frijol con puerco con chile habanero y tortilla caliente.

Por aquellos días en que ubico esta historia, el afable aprendiz de ingeniero civil trabajaba en las obras de un puente en el Periférico de la ciudad de Mérida; ahí por la calle 59... Ese puente que nadie sabe para que chingados va a servir por que para Tixkokob es una salida después pero en fin, eso es otra historia. El caso es que don Chano, como le decían respetuósamente sus compañeros, vivía en los límites de Kanasín y Mérida, entre conocidos tugurios de vicio y fornicio ubicados en esa zona y como todo buen martes, tenía que reportarse de nuevo al trabajo.

Pero al muy pendejo se le habían cruzado los cables por tanto alcohol y olvidó que no era martes sino lunes y que ese día los albañiles no mueven ni un dedo. Aún así, decidió quedarse un rato en la obra pues estaba frustrado por la horrorosa final del Fútbol Mexicano del día anterior y no quería pensar en la ausencia de su "Cuauh" adorado del Tri. Haciendo de tripas corazón; tomó pico, pala y carretilla y se dispuso a continuar cavando la zanja que le habían encomendado para poner uno de los pilotes del nuevo puente (escribí pilotes, no palotes).

Y ahí andaba picoteando alegremente entre la laja y el sascab de nuestra querida tierra cuando de repente y sin decir ni agua va, abriose de entre las entrañas de la tierra un agujero que se tragó a nuestro pobre y abnegado Chanito... ahí veían al asustado "maistro" siendo arrastrado hacia las profundidades cruzando por pasadizos, túneles y cuevas cual si fueran grutas en Tzabnah hasta que finalmente llegó al fondo y cayó de bruces en el fondo de una caverna.

Y después de un ratito en lo que se desapendejaba por el trancazo, se puso de pie como pudo y miró a su alrededor; pudo observar que se encontraba en una bóveda iluminada por luces blancas y algunas lámparas de neón fuscia... aquello le parecía familiar pues cualquiera hubiera pensado que se trataba de uno de tantos tugurios de mala muerte que casi no hay en la ciudad pues, hasta había sus sillas con tubo integrado en el centro. Asombrado por el descubrimiento y poniéndose en espera de que salieran las bailarinas, se frotó los ojos para que no lo engañara la vista y se encontró con que en el centro de la habitación yacía un Baul color Rosa Mexicano mírame a la de a huevo:

Se medio limpió el polvo y las telarañas de ropa y pelo y caminó hacia el; y pues como vió que no había nadie en el lugar, le ganó la curiosidad y se dispuso a abrirlo pues notó que no tenía candado. Dió un pequeño empellón y logró destapar el Baul sin mayor esfuerzo aunque un instante después se arrepintió de haberlo hecho.

Un potente hedor a ropa interior podrida salió del interior del Baul e inundó hasta el último recóndito rincón escondido de la pinche cueva y lo peor es no había para donde correr. Parecía como si alguien hubiera dejado un par... que digo un par, mínimo una docena de calzones sucios y hubiera decidido que se cocinaran en su salmuera. Pero no pasó mucho tiempo en acostumbrarse, por que Chanito tampoco olía precisamente a rosas y mucho menos después de medio día de ardua chamba.

Sin embargo, algo más llamó su atención, notó de inmediato una revista cubierta con una envoltura de plástico que con todo morbo y delicadeza sacó del Baul; pudo notar que había otras más dentro del mismo y se sintió feliz; había encontrado el paraíso de todo porno-adicto: una colección de revistas de lo que el pensó serían mujeres desnudas o con poca ropa. "Que buena está la vieja del Cosmopólitan" pensó Chanito para sus adentros mientras intentaba abrir el envoltorio de plástico. "maaaa!!, con esta dotación de pornochas ya no voy a tener que comprar el De Peso por un tiempo, se ven rebuenas las hembras!!" se dijo a si mismo mientras se acomodaba en una de las sillas que había en el interior.

Pero más tardó Chanito en asentarlas cuando de repente sintió un jalón y salió disparado con todo y silla; algún mecanismo ultra-secreto mega-especial hiper-mamón lo había impulsado de nuevo a recorrer de nuevo más pasadizos y grutas; aquel se prendió de veinte uñas tan fuerte como pudo sin soltar su preciado tesoro hasta que finalizó su viaje en un lugar que no le parecía del todo desconocido. Abrió los ojos temeroso de que la silla se moviese de nuevo y salió sigilosamente del privado para encontrarse nada más que en la pista del Laurel de Tadeo, lugar nada desconocido para el, pero que se encontraba vacío. Únicamente había un mozo trapeaba los pisos mientas tarareaba la última canción de los Kumbia Kings quien amablemente lo invitó a salir pensando que se trataba de un borrachín que se había quedado dormido después del show de la noche anterior.

Don Chano vió la luz del sol y corrió despavorido de nuevo hasta la obra; quería regresar a donde había estado pues no quería ni empezar a pensar en que había perdido aquel material pornocho que se veía tan bueno. De nuevo tomó su pala y pico y cavó y cavó y cavó más no tuvo éxito pues el derrumbe había ocultado la entrada que lo había llevado hasta el paraiso de cualquier morboso; aquel teroso XXX que había sido de el y al final se había quedado casi con las manos vacías... tan solo conserva hasta la fecha la única revista que pudo rescatar y que tantas y tantas veces le ha hecho compañía en el baño y en esas noches solitarias a el y a su adorada Manuela:


¿Que otros secretos nos tendrá reservados el Baul de la Mosha? Mantengan la sintonía y estén pendientes!... quien sabe que otros trapitos sucios saldrán de ahí...

Pensando: un saludo cordial para Madame Pimienta
Escuchando: Rossana; Toto

3 comentarios:

Mosh dijo...

jajajajaajaj yo se quien quiere hacer le test!!!!! jajajajajaja

Herbert dijo...

SEguramente tú mosh

Jorgito dijo...

Mmmm como va a ser Mosh si el lo diseño? :p