martes, 9 de mayo de 2006

Memorias de la Mosha: Capítulo 8

La caida del Imperio

El Alcalde de la Blanca Mérida yacía complacido calculando los ingresos que le habían dejado la instalación de las Mega-Barras en el Carnaval del 2006 cuando recordó que el pueblo no le eligió para comerciar con las fiestas tradicionales, sino para que haga cosas útiles. No pudo dejar de recordar como habían agarrado a madrazos a su predecesora en el mercado Lucas de Galvez; por lo que andaba constantemente buscando como demostrarle a la población que no era un inútil y que tampoco tenía la menor idea de lo que estaba haciendo por lograr sus promesas de campaña.

"Cómo le haré, como le haré? es que la verdad, la Superior y la Corona son nuestros principales patrocinadores; y la verdad? a quien chingados le importa si va uno disfrazado o si lleva a sus hijos... el Carnaval es para emborracharse y para ponerse impertinente agarrandole las nalgas a todo el mundo... eso es lo que yo haría al menos" pensó para sus adentros seguramente mientras hojeaba el De Peso en busca de algo que hacer para gastarse un poco de su sueldo. "Ah que buenas promociones hay hoy en los masajes... 2 contigo por 400 pesos... muchachas de 14 a 21 años" leyó incluso tal vez pensando cochinamente en una menor de edad y en sus degeneres cuando reaccionó "como? menores de edad prostituyéndose????" Ahora si que ni los Junior's salvan al De Peso... me voy a ir encima de la Mosha!"

Y no me hubiera parecido nada mal tener al Señor Alcalde encima... aunque aquí entre nos, hubiera estado mejor el Gobernador por que entre más grandotes más duro te pegan... pero, ¿qué le va uno a hacer si solo los de puestos menores se fijan en tus ya destrozadas nalguitas? Mi vida no había sido mejor jamás... comía, bebía, vestía y calzaba como toda una Reyna... Hasta uno de mis amiguitos me había devuelto aquella corona de mi amiga la ganadora de un certamen de belleza. Hizo tan bién en compartir su homosexualidad conmigo, que hasta lo invité un fin de semana a la playa a dar rienda suelta a nuestras bajas pasiones. Pero como todo lo que sube tiene que bajar, así como una erección baja cuando apenas te estás calentando, así mi imperio llegó a su fin.

Ya les conté de mi horrible adicción al alcohol pero no les he dicho a donde me llevó... era el 2005 y había pasado aún otro carnaval montada en un carro alegórico saltando, brincando y sangoloteandome el cuerpecito que había sido ya educado en todas las artes del kamasutra. Era yo la más grande travesti bailarina que el Freeway o el Pride hubieran tenido y todo el mundo de ambiente me conocía. Pero simplemente ese martes de Carnaval en ironía con la muerte de Pimienta... me puse sencillamente a ingerir, ingerir e ingerir alcohol hasta por las orejas... por no decir que hasta por atrás pues por ahí solo hacía aparición una que otra botella de vez en cuando. Me destrampé por completo; el negocio iba bien y perdí la cuenta de cuantas chevas, pomos y hombres me había hechado y perdí el conocimiento.

Amanecí en un hospital... lo peor de todo fue que era del IMSS así que las pinches camas estaban incomodísimas y no te daban ni madre de comer pero los doctorcitos... para que les cuento. Ahí si que di rienda suelta a mis bajas pasiones pues ya ven esas batitas que te ponen en los nosocomios que están abiertas por detrás... finalmente entendí por que estaban así... eran tan útiles para darse una escapadita al baño con el primer galeno o enfermero; digo, no siempre se come pavo. Nunca voy a poder olvidar lo mal que me sentí cuando me dieron el diagnóstico de lo que me había pasado: tenía Hepatitis B y en resumidas cuentas, jamás podría volver a tomar un trago en la vida por que me podía morir.

Pero no vayan a pensar que era por que soltaba las naylon a cada rato. Digo, una es facilota pero también se cuida. Entendí después de arduas sesiones orales con el doctorcito que hay 3 clases de Hepatitis, la A, que es cuando quedas amarillo; la B, que es cuando eres una borracha; y la C, que se contagia por prestar el cu...erpo y bendito los santos y los ángeles yo siempre me había cuidado de no darselas a cualquiera... Bueno; al menos no a cualquiera que no me pagara... Bueno... la verdad se las daba a cualquiera, pero siempre me había cuidado.

Salí deshecho del hospital; más no psicológicamente, sino que me dolía la espalda por la asombrosa complicidad de mi bata. Hasta me llevé algunas para incluir un número de doctores y enfermos gays en mis shows. Me dediqué a resignarme sin poder probar un solo trago... tuve que desmantelar el bar y poner dos tubos más por que ahora que estaba sobrio tenía mucho más tiempo libre y pues, no había que dejar de lado la práctica para mis futuras presentaciones.

Y fuera de ese detalle, todo iba bien hasta quien sabe que la pedofílica sucesora de Mamaesta tuvo la brillante idea de anunciar que estaba prostituyendo a menores de edad en el De Peso. De buenas a primeras llegaron a clausurarme una de mis casas de masaje ahí por Chuburná y sencillamente exploté... pero no como lo hiciera la Pimienta un par de años atrás... esa si que reventó. De inmediato agarré el teléfono y marqué al Palacio Municipal donde mi voz era casi, casi como que hablara a la mía por que de inmediato me comunicaban con el mentado presidente municipal y le dije "Cómo está eso de que me clausuraste una casa de masajes!?!?" le pregunté exasperado y hasta con voz de hombre pues realmente no se valía; no cuando le estabas dando su muy buena serie de mordidas para que te dejara tranquila "ni modo... no puedo hablar... se acabó... tengo mucha presión" y me colgó dejándome con un palmo de narices.

Andaba como fiera en brama destrozando cosas por mi despacho; no podía creer que el Alcaldeso me hubiera traicionado y que toda la lana que los demás dueños de prostíbulos y yo le dábamos constatemente no hubiera servido para nada. Simplemente no me había sentido jamás tan ultrajado, violado, agarrado, violado, aporreado, violado y prostituido que nunca; el idiota que Mamaesta había dejado a cargo provocó que el Ayuntamiento se viniera encima de nosotras... y no precisamente nos gustó.

Pero no vengan a creer que los inspectores eran unos santos, no! los muy canijos entraban a las casas de masajes, pedían servicio y después del acto nos sacaban su carpeta de actas y nos decían que eran de la autoridad y que clausurarían el changarro. Jamás olvidaré el bochorno que pasé cuando llegaron un día a las instalaciones del CNCI y pidieron hablar conmigo. Cuando les vi la cara enseguida supe que era un inspector del Ayuntamiento y que venía buscando pelea. No dudé en dejarlo pasar a mi despacho pues pensé que quería su mordida y pues, yo no había probado hombre en varios días.

"Buenas tardes, doña Mosha... vengo de parte del Alcalde... se le va a caer su teatrito y vamos a tener que clausurarle su negocio... ¿como la ve?" me dijo con tono altanero a lo que solo pude contestar de una manera: me puse a llorar y me arrastré a sus pies. "Noooo!!!! por favor!!! Don Inspector no me puede hace eeeessto!, ¿que no he sido yo la uuuuunica que ha cumplido con sus cuotas del Sindicato? ¿Que no fui yooooooo quien financió parte de la campaña del Alcalde? ¿Que no ustedes venían toooooodos los fines de semanan buscando relajarse? El mundo necesita gente como yo... 5 de cada 10 hombres le han sido infieles a su mujer... mi misión es como lograr que los otros 5 se metan conmigo para que yo siga acumulando más y más queveres en mi haber... No pueden hacerme eeestooo!!!" dije implorando perdón, clemencia y hasta bajándome el pantalón por si así lo convencía... "No, Mosha... esto se acabó... el alcalde está muy presionado con eso de que cada año se convierte el Paseo de Montejo en una cantina y se tiene que poner duro...". "¿Duro? Duro mi trasero y eso que mi trabajo me ha costado!!!!" le dije contestándole con seriedad y endureciendo las naylon para que yo me imaginara al menos que tenía y que no estaban huangas.

Nunca olvidaré lo que pasó después... una horda de policías e inspectores irrumpieron de pronto en mi despacho con sellos de esos amarillos de clausurado en mano pretendiendo tapiar mis paredes con ese color tan feo. Pero no contaban con mi astucia... de inmediato me acordé que el tubo llevaba hasta la planta alta y me aferré a el como nunca lo había hecho, hasta me rompí una uña de lo fuerte que apreté el frío pedazo de acero mientras presioné el switch que tenía simulado en un costado y accioné el mecanismo elevador. Gracias a la perrez de la Pimienta, el tubo estaba interconectado con el bar de table dance que teníamos en la planta alta y salí como disparada por un cañón de mi despacho. Aparecí en la pista entre serpentinas, fuegos artificiales, luces multicolores y chiflidos del público mientras escuché un griterío por la entrada; eran los polizontes que habían subido la escalera y pretendían agarrarme sin pagar ni un peso "atrápenla! que no se escape!" escuché como gritó el inspector mientras movido por la música me puse a bailar unos pasitos de reggaeton para que no se me olvidara nunca mi última presentación.

Salté de la pista pateando a 2 inspectores que me querían llegar por detrás y pues, me odié por que en otro lugar y en otra ocasión hubiera pedido que me pateen a mi. Salí volando del Bar y me metí a los vestidores. Los bailarines me miraban atónitos y agradecían que hubiera subido a visitarlos pero no era esa mi intención; tenía a la ley en los talones y debía huir. Tiré un par de closets portátiles donde colgábamos nuestros penachos de plumas y collares de bolas asiáticas y solo alcancé a escuchar como el grupo de persecutores se estrellaban con los fierros y se daban de frente con las esferas que recién acababan de ser usadas en un show. Me introduje hacia los baños en donde había una compañera depilándose los testículos para que no se le vieran muy feos y me metí a uno de los retretes... ahí, a través de la ventana que estaba hecha a medida de doña Pepper logré salir al exterior del bar... nada más que había olvidado que estaba en el tercer piso y ya cuando logré darme cuenta estaba con media nalga colgando y era o la carcel o el madrazo... y como siempre me ha gustado lo rudo pues me dejé caer.

Afortunadamente y para mi fortuna, caí dentro del contenedor donde guardábamos la basura; que irónico que el fin de mi búsqueda de la perrez absoluta fuera a terminar por donde había comenzado el día de aquella infructuosa odisea por encontrar un nuevo marido para mi adorado muñeco. Como pude me quité cientos de papeles de baño de la cabeza y salí todo dado en la madre, como pude me puse de pie y arranqué a correr escuchando por la parte trasera las sirenas de la policía y como mis adorados negritos Terry y Billy ofrecían resistencia salvando lo poco que quedaba de mi sucio honor. Corrí tan rápido como pude y doblé con rumbo al ADO; ahí, alguno de los taxistas que constantemente requerían algunos de mis servicios me sacarían del problema y gracias a lo variado de mis servicios. Llegué completamente apestoso bañado de sudor y... para que les digo de que otros fluidos humanos si luego me van a decir asqueroso. Abordé el primer taxi que vi y dije al conductor "te doy 2 chupos, 4 69's y 1,000 pesos si arrancas el coche y me llevas hecho la madre muy lejos!!" y el conductor ni me dijo nada... simplemente dio vuelta a la llave y salió disparado de la escena. "A donde te llevo Mosha?" me dijo el buen amigo que me había querido salvar "llévame lejos, pero no tan lejos que no pueda regresar o que no pueda darte lo que te prometí... vamos al San Rach por que necesito hacer unas llamadas para conseguir dinero".

Sorpresivamente mis cuentas de banco en Suiza habían sido bloqueadas; y me encontraba sin más moneda que mi cuerpo así que tuve que pasar toda la noche con el taxista. Al día siguiente después de darme un baño, me dirijí hacia la casa de aquel mi amigo el Barman para que me ayudara y socorriera en tiempos de necesidad. No tuve que avisarle pues seguramente estaría imaginándose que iba al cine con alguna amiga así que estaría en su casa dando vuelo a su creatividad. Le había dejado algunos ahorritos guardados y con eso podría huir y comenzar una nueva vida. Me abrió la puerta con precaución pues había leido en el Diario de Yucatán la persecución peliculesca en la que me había visto envuelto y me dijo fríamente "sabía que vendrías" "por que?, te habló el taxista?" le pregunté asombrado... "no, nomás que así son todas... solo vienen cuando me necesitan, pero pasa; que para eso estoy... ten, ya tengo tu dinero, nada más que no puedes quedarte mucho tiempo por que estoy enfermo y no me puede dar el aire". Me dió mis centavitos y me pateó a la calle técnicamente por que ni un vaso de agua me invitó el pelaná.

Salí huyendo de ahí hacia la estética más cercana, me pinté el pelo de azul e hice un "mohawk" con lo que me quedaba de cabello pues con tanta peluca y extensión que me ponía para mis shows ya me estaba quedando calva. Me refugié en una casita rentada ahí por la Canek para poder seguir haciendo mis cochinadas en la noche algún día. Me conseguí ropa descente pues tenía que buscar trabajo para seguir subsitiendo y así lo hice; me tuve que olvidar de todo aquel precioso closet que tenía repleto de ropa fina y volví a llorar. Hice el coraje de mi vida al ver que los únicos zapatos que había conseguido sacar eran unos tenis color naranja que irían muy bien con mi identidad oculta y pues así desaparecí; así nadie supo más de la Mosha... me convertí de nuevo en Alex y dejé a un lado mis épocas de lujuria y fuertes aventuras hasta que acabé vendiendo celulares en Plaza Fiesta en donde vivo temeroso y escondido de la ley que me quiere culpar por crímenes que no cometí.

Pero quien sabe... tal vez un día quieras satisfacer tu morbo por pura curiosidad. Irás de isla en isla buscando al vendedor con los pelos parados y ropa exótica con el pretexto de que quieres contratar un plan o de que que quieres ver tal o cual modelo de celular y yo te diré que ese modelo no lo tengo en display, pero que si quieres... podemos subir a la bodega en donde con gusto te enseñaré lo que quieras ver... por que aunque sea a escondidas, siempre conseguiré satisfacer a todos los "Gollum" jariosos que tanto abundan en esta hermosa ciudad... ¿o no?

Y he aquí... el mentado final de Las Memorias de la Mosha... no se pierdan su próxima Sapo-Novela... nah... la verdad es que es mucho desmadre andar recibiendo sugerencias de que poner para fregar a tal o cual miembro de nuestro H. Grupo de lectores... así que, !ni modo!

Pensando: fue agotador... de verdad... no es sencillo inventar chingaderas para divertirles!
Escuchando: Que tu te vas; Luis Miguel

1 comentario:

mars dijo...

hola :)
soy mars de discos invisibles, vamos a merida muy pronto ojala y te podamos ver por alla, apuntate al taller :)

para mas info checate nuestro blog
blog.discosinvisibles.org :)